Mi práctica de joyería de arte gira en torno a la búsqueda de claridad y simplicidad de forma. Mi objetivo es eliminar cualquier detalle innecesario al ofrecer una representación franca y directa de los materiales. Sobrio y refinado, mi trabajo consiste en pequeñas series y piezas de una sola edición hechas de metales preciosos y materiales no convencionales, como madera calcinada, porcelana, acero oxidado y minerales en bruto.

Mi vocabulario, inspirado en la arquitectura vernácula y contemporánea, refleja mi interés en la conexión entre los humanos y su entorno, así como su influencia mutua. Los conceptos de interdependencia y unidad indisociable entre los humanos y su entorno se ilustran en mi trabajo mediante el uso de la oposición y la complementariedad de volúmenes, texturas, colores y espacios positivos y negativos.

Al comienzo de un proyecto, elijo un material que respalda la idea o la emoción que busco transmitir y luego realizo una serie de bocetos digitales, seguidos de experimentos de estudio que conducen a modelos y prototipos. Además de insistir en las propiedades físicas de la materia (textura, brillo, claridad, dureza, plasticidad), exploro abundantemente los procesos utilizados para transformarla, así como las propiedades filosóficas o místicas que se le atribuyen a lo largo de los siglos. Como mi proceso creativo es tan metódico como aleatorio, existe una complementariedad entre la investigación estructurada y el azar. Un proceso de prueba y error inspirado en mis descubrimientos teóricos me permite hacer emerger nuevos efectos visuales del material.

Inscribo mi práctica en una tradición de investigación en escultura de pequeño formato de estética empirista, un área que me permite llevar mi exploración más allá de los límites impuestos por la joyería clásica, a través de una metodología artística que involucra rigurosos interrogatorios y críticas a la tradición.